Comentario bibliográfico de Patricia Barbado al libro Violencias en la Administración Pública de Diana Scialpi


 


 


 


Citar Lexis Nº  0003/400854


















 
 

Fuente:



RDLSS 2005-15-1245



 





-un volumen de 404 ps., Ed. Catálogos, Buenos Aires, 2004-


Si bien el fenómeno de la violencia ha sido objeto de numerosos estudios, su abordaje como problema de salud pública es relativamente reciente. La violencia es considerada, hoy, una epidemia soslayada que, en un futuro próximo, superará a las enfermedades infecciosas como causa principal de morbilidad y mortalidad prematura en todo el mundo. El enfoque de salud pública aborda las causas y las consecuencias de la violencia, hace hincapié en la acción colectiva y considera prioritaria la prevención.


Diana Scialpi -licenciada en Sociología y especialista en Planificación y Gestión de Políticas Sociales de la Universidad de Buenos Aires- explora el territorio de la Administración Pública y desenmascara conductas violentas habituales en los niveles nacional, provincial y municipal, a través de una muestra intencional de casos, propia de los estudios exploratorios. Esta investigación es pionera en la visibilización del fenómeno de la violencia laboral institucional en el empleo público -violencia político-burocrática- y se incorpora a la nueva corriente de estudios sobre violencia en el trabajo.


La violencia laboral en el empleo público tiene efectos devastadores: afecta la salud física y mental de los servidores públicos, pervierte los resultados de la gestión pública, vulnera nuestro Estado de Derecho, instala un modelo autorizado en toda la sociedad y es condición necesaria para la propagación de la corrupción en el Estado. El propósito de la autora ha sido incorporar el problema a la agenda académica y social, así como contribuir a su construcción como problema público y objeto de políticas públicas.


En la presentación de esta segunda edición actualizada la Lic. Scialpi explica que cuando abordó la investigación de la problemática le pareció oportuno develar las conductas violentas recurrentes perpetradas en las instituciones públicas, pero que se percibían como normales y naturales. Este trabajo de investigación -cuya primera edición se publicó en 1999- impulsó, en la Argentina, la sanción de cuatro leyes locales para atender el fenómeno de la violencia laboral en el empleo público (provincia de Tucumán -ley 7232 - [LA 2002-D-6480], provincia de Jujuy -ley 5349 -, Ciudad Autónoma de Buenos Aires -ley 1225 - [LA 2004-A-639] y provincia de Buenos Aires -ley 13168 - [LA 2004-A-777]).


Según la autora, el trabajo intenta ser una aproximación al fenómeno y está basado principalmente en historias reales de trabajadores de la Administración Pública, plenas de padecimientos invisibles y silenciados y de victimizaciones intrínsecas a toda organización laboral injusta. Su objetivo, pues, es brindar evidencia empírica de la existencia de violencia en este ámbito para que se tome conciencia de ello. La propia prologuista de la obra, la célebre psiquiatra francesa Marie F. Hirigoyen, destaca también que en el sector público es donde precisamente más se da el acoso moral.


A la información complementaria obtenida a través de fuentes secundarias, tales como expedientes y documentos oficiales, entre otros, se incorporan a lo largo del trabajo las opiniones formadas por diversos expertos y especialistas que aportan al análisis diferentes perspectivas teóricas.


En el cap. 1 la autora presenta los marcos teóricos que han guiado su estudio. En este punto el libro resulta sumamente útil, por cuanto plantea la definición general de la violencia como un ejercicio del poder mediante el empleo de la fuerza (ya sea física, psicológica, económica, política, etc.), que se erige en un método posible para resolver conflictos como un intento de doblegar la voluntad del otro, de anularlo precisamente en su calidad de "otro".


Toda la temática desarrollada en este capítulo reviste particular interés para la difusión del tema y merece un especial detenimiento en algunas de las reflexiones que se formulan. Se trata de una violencia no accidental que no requiere de violencia física porque la dominación incluye violencia emocional y suele tener correlatos somáticos importantes: el cuerpo del ofendido aparece como territorio del acto violento, aun cuando su espacio material no haya sido literalmente invadido. Entre los efectos psicológicos de la violencia política-burocrática en el abusado se indica la disonancia cognitiva, los procesos de ataque o fuga ante amenazas aisladas o insólitas de mayor intensidad, la enseñanza-aprendizaje que tiene origen en experiencias repetitivas de coerción en un contexto de bajo nivel de amenaza o daño y el lavado de cerebro como consecuencia del bombardeo constante de instrucciones amenazantes que afecta el pensamiento y la percepción, por cuanto -explica la Lic. Scialpi- los individuos continúan viviendo sus vidas fuera del ámbito laboral con nuevas restricciones conceptuales y perceptuales, sin considerar alternativas.


Luego la autora se ocupa de las víctimas y de la existencia de una doble normativa: las "normas del sistema mítico" (legales y vigentes) y los "códigos prácticos" (violatorios de las primeras). El análisis continúa con el examen del proceso ocurrido a partir de 1991, llamado "de reencasillamiento escalafonario", con los testimonios de agentes afectados por decisiones arbitrarias que, en definitiva, desvirtuaron la pretensión de profesionalización declamada por los creadores del sistema.


La Lic. Scialpi también investiga las desigualdades salariales y seguidamente se dedica a dos casos paradigmáticos de concursos: uno espurio, que fue denunciado públicamente, y otro en el cual el ganador no obtiene el cargo ganado. Examina la temática relacionada con los cursos de capacitación y las evaluaciones de desempeño, y otro aspecto de singular interés es el estudio de la tradición administrativa de no pronunciarse frente a los reclamos en términos de "recursos administrativos" presentados por agentes que conocen sus derechos consagrados por las normas vigentes y aspiran a hacerlos valer.


Tampoco está ausente el tratamiento de la falta de transparencia informativa y de la irracionalidad de la organización del trabajo que descuida los recursos humanos y busca la producción de informes sin contar con servicios de documentación donde buscar los insumos indispensables para producirlos.


Desmenuza, asimismo, la autora otra forma de "comunicar" violencia, que es la no asignación de tareas como consecuencia de una expresa decisión del jefe de turno. Los sumarios merecieron un análisis particular donde queda demostrado cómo pueden constituirse en el arma ideal para desacreditar a un agente que no lo merece. Se incluye también el tema de las adscripciones, las cuestiones de género y la reconfiguración de los espacios con la incorporación de un nuevo ministro, secretario o subsecretario.


A lo largo de la tercera parte la labor de la autora descuella con el prolijo estudio de los victimarios, señalando que la falta de denuncias consolida una "cultura del temor" que realimenta, favorece aún más la comisión de nuevas violencias y genera como consecuencia el fenómeno conocido como "desamparo aprendido".


Por otro lado, la adenda contempla la violencia como problema de salud pública, el tratamiento del tema en la OIT., los síndromes de acoso de reciente conceptualización (mobbing, acoso moral en el trabajo, acoso institucional, la violencia en el empleo público) y sus consecuencias en la salud. Cierra la obra el valioso aporte de la Dra. Diana Maffía, que explica la utilidad del sistema internacional de los derechos humanos para contrarrestar las violencias emanadas de la Administración Pública.


En suma, el tratamiento exhaustivo de la problemática, abarcando en integridad las diferentes facetas que presenta, permite a la Lic. Scialpi concluir su investigación proponiendo el control social sobre los servidores públicos para convertir a la Administración Pública en un sistema confiable y respetuoso de las normas vigentes y, al mismo tiempo, tan severo como las circunstancias de violencia política-burocráticas verificadas lo exigen.


Como se puede apreciar, la autora nos ha entregado un trabajo que exhibe la necesaria dedicación que merecía un tema tan sensible y de creciente actualidad como lo es el del acoso institucional, para cuya comprensión, sin duda, se erigirá en una imprescindible fuente de consulta. Y como bien lo señala la autora, la violencia laboral institucional contempla diversas modalidades de conductas violentas, además del acoso sexual o del acoso psicológico, mobbing o acoso moral, conceptos de reciente generación en Estados Unidos y Europa.


La singular utilidad de la obra permitirá, asimismo, estimular a la reflexión para crear la conciencia personal y social de que estamos frente a comportamientos irracionales que atentan contra la paz de nuestros ambientes de trabajo y, a partir de allí, favorecer la implementación de políticas eficaces que corrijan, reparen, desalienten y superen estas prácticas que degradan el ambiente laboral y menoscaban la dignidad del trabajador, perjudicando no sólo sus fuerzas físicas, sino, sobre todo, su propia subjetividad.


 


2005