Comentario bibliográfico de Patricia Barbado al libro Neomanagement. Jefes tóxicos y sus víctimas de Iñaki Piñuel y Zabala


Citar Lexis Nº  0003/012609. 









 

SJA 7/6/2006 -  JA 2006-II-1468





-Un volumen de 235 ps., Ed. DeBolsillo, Barcelona, 2006-


"Para favorecer la violencia colectiva, hay que reforzar su inconsciencia. Y, al contrario, para desalentar esa violencia, hay que mostrarla a plena luz, hay que desenmascararla". Con esta cita del reconocido filósofo y antropólogo francés René Girard el profesor Iñaki Piñuel encabeza este libro dedicado al estudio de las patologías derivadas del neomanagement y que constituye un nuevo aporte al inquietante y creciente fenómeno del acoso psicológico en el trabajo (mobbing).


Los aquilatados conocimientos del autor sobre el tema permiten considerarlo pionero en su investigación, y su permanente dedicación al esclarecimiento del problema se refleja en sus anteriores publicaciones: "Mobbing. Cómo sobrevivir al acoso psicológico en el trabajo" y "Mobbing. Manual de autoayuda", entre otros artículos de divulgación.


Piñuel, que es licenciado en Psicología, psicólogo del Trabajo y de la Organización y executive MBA., profesor de Gestión del Conocimiento y de Riesgos Laborales en la Universidad Politécnica de Madrid y máster de Comercio de Madrid, devela el escenario en el que se desenvuelve la era del "neomanagement" y el sistema económico denominado "sacrificial" y explica que en forma recurrente se busca culpar "al sistema" para encubrir la verdadera causa de los dramas humanos ocasionados por el nuevo entorno sociolaboral, cuyo principio rector es el sistemático y periódico sacrificio de alguien o algunos en aras de la presunta supervivencia del colectivo.


Además de observar con acierto que son pocos los que cuestionan lo oneroso que es para la sociedad mantener millones de trabajadores sin una actividad que los desarrolle humana y profesionalmente, explica que la degradación de los valores en los que se funda en "neomanagement" está presente en los discursos de jefes y directivos tóxicos. Aclara que el potente sistema de propaganda es la génesis de la indefensión de las víctimas, debido a que repite medias verdades para convertirlas en plenas mentiras, las que, una y otra vez reiteradas, terminan por ser aceptadas sin criterio por la mayoría.


A la hora de describir a los neomanagers indica que se trata de personas frustradas, incompetentes, que están permanentemente a la defensiva, o, simplemente, como enfermos psicológicos. Entre ellos -dice- se pueden encontrar los más fríos, los más carentes de la empatía que hace sufrir por el que sufre o los que no reparan en mentir si es necesario o hacer cualquier cosa que se requiera para alcanzar el resultado apetecido. Cierra el concepto afirmando que los psicópatas organizacionales se erigen en auténticos modelos y verdaderos configuradores del neomanagement en el siglo XXI. A continuación precisa que la institucionalización de la precariedad, la distorsión de la comunicación, la gestión de los valores destinada a eliminar la disidencia intelectual del trabajador, la dominación de los demás, la guerra de todos contra todos y el refinamiento de la violencia hasta convertirse en violencia psicológica son hábilmente aprovechados por los neomanagers para conseguir sus fines perversos y para aparecer como salvadores del conflicto que, en realidad, generan: a falta de un modo que les permita trascender en su desempeño profesional de una manera creativa y pacífica, añade el autor, van a ser erigidos como modelos de actuación por otros.


A toda esta patología se suma otro ingrediente que Piñuel desentraña con agudeza: el pacto de mutua indiferencia, es decir, la presencia de los testigos mudos en la organización. Es que, según lo explica, quien domina de manera perversa el acto de acosar sabe que lograr testigos mudos permite posteriormente recoger el efecto secundario de la agregación unánimamente ante el linchamiento.


Sin embargo, aclara que la indiferencia ante la desgracia del otro crea una disonancia cognitiva que da lugar al error de atribución y genera, al propio tiempo, la imperiosa necesidad de desprenderse de esa disonancia hasta llegar a pretender arrancar una confesión de culpabilidad a la propia víctima para sumarse al proceso de linchamiento, que termina adoptando una naturaleza colectiva.


También se ocupa de la revictimización que se observa cuando el afectado requiere ayuda asistencial, y respecto de las dudas que los profesionales de la salud se suelen plantear Piñuel puntualiza que "cualquiera que intente fundamentar en la víctima la responsabilidad de la violencia que padece adopta una perspectiva propia del perseguidor, completando el cierre de la representación cognitiva y social del grupo perseguidor".


Agrega que el "embalamiento" mimético del grupo sólo se va a ver dificultado por el defensor de la víctima, quien proporcionará un modelo ético a seguir, y cuenta a su favor con el mismo proceso que tiene el instigador: el mimetismo, o sea, la tendencia a repetir el comportamiento solidario en la masa de los inicialmente indiferentes.


Siguiendo el recorrido del libro, en el capítulo dedicado a los jefes y directivos tóxicos señala que el darwinismo organizacional defiende la supervivencia del más fuerte y desdibuja la toxicidad del ambiente al endilgar a los trabajadores afectados el hecho de presentar un problema de adaptación de tipo individual, del que además son responsables. La perversión exige igualmente la aclimatación obligatoria a la organización tóxica, donde el management tóxico se perpetúa a sí mismo con la conversión de los trabajadores dañados en nuevos jefes tóxicos que, a su vez, generarán nuevos trabajadores dañados y harán de éstos nuevos directivos tóxicos.


El autor propone las formas de prevenir este tipo de dirección tóxica, todas ellas basadas en la ética, y cuando se introduce en el estudio de las organizaciones tóxicas se refiere a ellas como el reino del psicópata organizacional, donde se castiga el talento y se premia la mediocridad, desarrollándose el subproducto de su patología, esto es, la envidia, como ese no querer ver la fuente de su malestar psicológico que no son otros más que aquellos que son personas realizadas y felices, siendo el resultado el hostigamiento y el maltrato.


Finalmente focaliza al proceso de perversión ética como el final del recorrido de la organización tóxica, y el estudio se completa con el examen de la adicción al trabajo, la alienación en el trabajo y los trabajadores carbonizados por el burnout.


Tal como se puede apreciar en este breve recorrido en el que han quedado plasmadas algunas de las observaciones del autor, el libro pone de manifiesto su solvencia intelectual y su disposición para el estudio del problema. Asimismo, con un estilo claro y conciso que asegura la lectura ágil y amena, el autor aporta un material de significativa importancia que esclarece esta patología que plantea el neomanagement en las organizaciones de trabajo y permite elaborar las respuestas que hagan posible la erradicación de la violencia. Éste será, sin duda, uno de los más intensos desafíos que los operadores sociales deberán enfrentar necesariamente en aras de aportar cordura al entorno sociolaboral y protección a los más capaces de las encubiertas y latentes insidias de los mediocres encaramados en posiciones de poder.


En suma, la investigación realizada permite sacar a la luz un problema invisibilizado por la cultura y es reveladora no sólo del saber del autor, sino también de su permanente compromiso por la defensa de los trabajadores sometidos a este tipo de violencia. Finalmente, la cita puntual de las fuentes calificadas en las que se ha nutrido el trabajo invita al lector a profundizar el estudio o a explorar otras vertientes.